Como Usar un Mapa y una Brujula
Un tema básico suele quedar algo descuidado por parte de los aficionados a la montaña, frente a otras materias más directamente relacionados con la seguridad en montaña o más técnicas de escalada. Con esto nos referimos la a correcta orientación dentro de una superficie amplia de terreno. La utilización de una brújula y un mapa es algo muy económico y útil desde hace mucho tiempo que hoy en día sigue vigente.
A continuación detallamos un curso muy simple y básico para poder utilizar una brújula en sus primeros pasos.
Escalas en un Mapa
En cualquier caso, para conocer la distancia real en metros a partir de un mapa (por ejemplo, distancia de un punto a la citadas rayas de la cuadrícula kilométrica UTM), debemos introducirnos en el concepto de escala, una noción muy extendida en muchos ámbitos de nuestras vidas pero que ahora aplicamos a la cartografía: La escala es la relación entre una distancia real y la distancia de su representación en plano. Para nuestras excursiones montañeras la escala más habitual y más interesante en la mayoría de los casos es la de 1: 25.000. Es decir, una unidad en el mapa (sea milímetro, centímetro, etc.) representan 25.000 unidades en la realidad. (fig. 3)
Para simplificar nuestros cálculos, aconsejamos habituarnos a una simple operación: un milímetro del plano representan 25 metros reales (1mm =25m.). De esta forma, para hallar cualquier distancia basta medir en milímetros su separación en el plano, multiplicarla por 25. El resultado es en metros la distancia real.
Manejo de Brújula
Junto con el mapa, la otra herramienta esencial para la orientación en montaña es la brújula. En este aparato, el elemento fundamental es la aguja imantada, que dirige siempre hacia el Norte Magnético (NG).
Pero hay otros elementos también muy importantes (fig. 8) que los detallamos para facilitar la comprensión de las operaciones que vienen a continuación. Vamos a obviar explicaciones referidas a la declinación magnética y otras cuestiones, importantes en la navegación avanzada, pero que pueden resultar excesivas para este curso básico y que apenas afectan a la orientación en nuestro ámbito y en este momento cronológico.
Hallar un Rumbo en el Mapa
Para hallar un rumbo en el mapa, que luego pueda ser seguido en el terreno, procedemos de la siguiente forma:
a) colocamos el borde lateral de la brújula en la dirección deseada.
b) Giramos el limbo hasta que la flecha del norte (FN) coincida con el Norte del mapa (el norte del mapa es la de los bordes laterales de cada hoja, no el de la cuadrícula UTM).
c) La flecha de dirección indica en el aro del limbo el rumbo a seguir. (Fig. 9).
d) Una vez en el terreno, y manteniendo el limbo en la dirección obtenida sobre el mapa, giramos toda la brújula (no el limbo) hasta hacer coincidir la Flecha del Norte con la aguja imantada.
e) sólo resta seguir el rumbo que marca la flecha de dirección.
Obtener un Rumbo en el Terreno
Se trata de la operación contraria: obtener un rumbo a través de la visual. Ese rumbo, trasladado al mapa, nos permite conocer el objetivo o el punto donde nos encontramos, si es que no lo sabemos:
a) dirigimos la flecha de dirección hacia el punto cuyo rumbo deseamos conocer.
b) Giramos el limbo hasta hacer coincidir la F. Norte con la aguja imantada.
c) La F. Dirección marca en el limbo el rumbo al punto (fig.10).
Si lo que desconocemos es el punto al que hemos dirigido la visual, trasladando ese rumbo al mapa, identificamos dicho punto (otro asunto será calcular la distancia). Si, al contrario, conocemos el punto al que dirigimos la visual pero desconocemos nuestra posición, debemos trasladar al mapa el rumbo contrario al obtenido (rumbo inverso) partiendo del punto objetivo de la visual. El rumbo inverso es el obtenido + - 180° (fig. 11).
En el ejemplo de la fig. 11 hemos obtenido un rumbo de 60° al pico Pirámide. Sobre el mapa, y partiendo de dicho pico, trazamos el rumbo inverso (60° + 180° = 240°).
Al repetir la operación sobre otro punto identificable (Meseta Marble, 108°) y hallar su rumbo inverso (108° +180°=288°), el punto donde se cruzan las dos líneas trazadas sería nuestra posición.
Resumiendo el apartado de manejo de brújula, las operaciones básicas con esta herramienta son dos:
- Hallar un rumbo en el mapa
- Obtener un rumbo mediante una visual.
De estas dos operaciones derivan las demás. Como puede comprobarse, es necesario que la brújula, sin ser sofisticada, disponga de los elementos que se han descrito.
Destacamos que para cualquier operación sobre el mapa, NO EMPLEAMOS la aguja imantada. En realidad procedemos con la brújula como si fuera un transportador de ángulos. La aguja imantada la empleamos para seguir u obtener un rumbo en el terreno.
Si tenemos suficientemente claras las dos operaciones que se han descrito, el uso de la brújula se convierten en algo mecánico y únicamente necesitaremos un poco de práctica para asimilar la técnica.
A partir de este documento, se deberá profundizar su práctica cada vez que sea posible para poder avanzar en los usos de estas herramientas.
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