Museo de Arqueología de Alta Montaña
Ubicado en la calle Mitre 77, este museo fue creado para resguardar, difundir y estudiar el hallazgo de los “Niños del Llullaillaco”, que sin duda es uno de los descubrimientos más importantes de los últimos años. En Marzo de 1999, fueron hallados estos 3 niños incas que se encontraban congelados en la cima del volcán Llullaillaco cuya altura es de 6.700 m.s.n.m.. Y junto a ellos varios objetos que componen su ajuar.
Según estudios realizados se pudo descubrir que vivieron hace más de 500 años durante el apogeo del estado inca.
Las exposiciones permanentes que se realizan son:
- La Geografía sagrada:
- Arqueología de Alta Montaña:
- El Mundo Inca:
- La Ceremonia:
- Mundo Miniatura:
- Importancia del Textil en el mundo Andino:
- Los Niños del Llullaillaco:
- La Reina del Cerro:
La naturaleza para las culturas americanas precolombinas fue considerada sagrada, en especial las montañas que fueron dioses o apus que protegían a las comunidades. Los habitantes del estado Inca (el cual le dio mucha importancia a este antiguo culto) construyeron en las cimas pequeños edificios para los rituales religiosos, hoy conocidos como “adoratorios o santuarios de altura”. Se conocen unas doscientas montañas con restos arqueológicos en toda la cordillera de los Andes. La provincia de Salta tiene en su territorio cerca de cuarenta, siendo uno de los distritos andinos con mayor cantidad de adoratorios de altura. De todos los picos de la región, el volcán Llullaillaco es el más alto; y posiblemente fue uno de los más importantes sitios de culto, teniendo en cuenta el trabajo invertido en la construcción de los edificios que se encuentran desde la base hasta la cima, el camino y el tipo de ofrendas allí depositadas hace cinco siglos.
La Arqueología estudia el pasado del hombre. Intenta reconstruir las formas de vida de las sociedades antiguas, investigando tanto los restos materiales que se conservaron hasta el presente como su relación con el entorno natural.
Los arqueólogos trabajan desde las selvas hasta los polos, desde el fondo del mar hasta las altas montañas, buscando rastros de cultura. El estudio de los adoratorios de altura está relacionado con el montañismo. Este deporte colaboró a que se conozcan muchos sitios arqueológicos y motivó a los investigadores a practicar su profesión en las montañas, con las dificultades propias que ofrece este tipo de terreno...
Desde mediados del siglo XV hasta 1532, cuando los conquistadores españoles llegaron a Perú, gran parte del Noroeste y centro Oeste del actual territorio argentino fue incorporado al estado Inca, gobernado entonces por Pachacuti o Pachacutec, el Noveno Inca, conocido como “El Reformador del Mundo”.
Utilizaron un sistema unificador basado en un estricto control y pago de tributos al Inca y a toda la jerarquía de curacas; impusieron la lengua quechua, controlaron los recursos naturales y la producción agrícola, ganadera y minera de diferentes pisos ecológicos, generando una economía autosuficiente. La circulación continua de bienes y tributos a través del territorio estaba asegurada por un sistema de caminos, que unían diferentes poblados, zonas de producción y centros administrativos. En su recorrido se ubicaban numerosos edificios, desde tambos o postas de mediano o escaso tamaño hasta centros administrativos enormes. Esparcidos por los caminos había también postas para los chasquis o corredores, puestos de control en los cruces de los puentes y en lugares estratégicos, adoratorios y apachetas. La red de caminos sirvió como instrumento de integración política y simbólica. La arquitectura incaica se diseñó en base a las necesidades del Estado: cuarteles para alojar ejércitos, edificios administrativos para fines burocráticos y almacenes para guardar los bienes que se recibían como pago de los tributos. Las obras de ingeniería del Estado crearon una red de caminos y puentes para el tránsito de personas y bienes. Gracias al riego artificial y al cultivo en terrazas, transformaron en productivas tierras de escaso valor agrícola. Su poder les permitió disponer de mano de obra para construir grandes obras en los lugares difíciles como las montañas a más de seis mil metros de altura...
Las actividades religiosas en el mundo andino se relacionaban con la naturaleza y la fertilidad; especialmente el ciclo agrícola y las estaciones del año. Uno de los rituales más importantes del calendario Inca fue la Capacocha o Capac Hucha que puede traducirse como “obligación real” y que se realizaba en el mes dedicado a la cosecha. Entre abril y julio se hacían fiestas y ofrendas de reconocimiento y de gratitud, muchas de ellas asociadas al ancestro inca Mama Huaco, que les había dado el primer maíz. La ceremonia abarcaba montañas, islas y otros adoratorios o huacas que se localizaban en toda la extensión del Tawantinsuyu, y servía para unir el espacio sagrado con el tiempo ancestral…
Durante la ceremonia de la Capacocha se realizaba el matrimonio ritual de los niños con el fin de reforzar los lazos sociales en un territorio tan extenso y diverso. La hija del jefe de un poblado se “casaba” con el hijo de otro, de manera que ambas aldeas quedaban emparentadas y unidas a través de la intervención del Inca.
Este matrimonio simulado era acompañado con objetos en miniatura fabricados en oro, plata y concha marina, formados por figurillas de animales,seres humanos y pequeños juegos de vajillas, que acompañaban como ofrendas a los entierros. La materia prima de los objetos provenía de diferentes partes del Tawantinsuyu: las conchas marinas de las costas cálidas del Ecuador, las plumas de las selvas orientales, los metales y lanas del altiplano y cordillera. Los niños, el mundo en miniatura e incluso su muerte, imitaban el universo social de los adultos, el cosmos del Inca, un mundo ideal pero invisible. La ofrenda de las criaturas establecía una relación entre el rey mortal y su imperio terrenal, entre el Inca y el jefe de una aldea y entre el centro del Tawantinsuyu y su periferia…
Los tejidos tienen una tradición milenaria en el mundo andino. Sirvieron no solo como vestimenta, sino como elemento de identidad, comunicación e intercambio, y además como ofrendas para los dioses. La actividad textil fue muy importante para los Incas y el trabajo era realizado por especialistas llamados “cumbicamayoc”, quienes hacían telas y vestimentas de lana de llama, alpaca y vicuña provenientes del altiplano, fibras de algodón de las tierras templadas y en casos excepcionales se sabe que utilizaron pelos de vizcachas y humanos, para que los tejidos sean más suaves…
Fueron ofrendados a 6.730 metros de altura, en la cumbre del legendario volcán Llullaillaco. Sus tumbas, las más altas en todo el Tawantinsuyu y posiblemente en el mundo, guardaron durante cinco siglos los secretos de un importante ritual. Hoy, gracias a las investigaciones arqueológicas, podemos conocer más sobre la forma de vida de nuestros antepasados. Estos niños, que hace varios siglos cedieron su tierna vida a un propósito divino en el lugar más cercano al Sol, hoy nos transmiten la sabiduría milenaria de los pueblos que habitaron en el mundo andino. Las características únicas del hallazgo y el estado de conservación de los cuerpos, obligan a un cuidadoso y respetuoso tratamiento. No son simples objetos que se exponen en una vitrina. Son seres humanos cuya exhibición puede generar diferentes tipos de reacciones y sentimientos. Por ello el visitante puede elegir si desea o no observar los cuerpos, siempre con mucho respeto y silencio. Este museo, específico en su temática, intenta ser un generador de inquietudes y preguntas cuyas respuestas se encuentran en los miles de años de nuestra historia americana.
La Niña del Rayo
Esta niña tenía un poco más de seis años. Estaba sentada con las piernas flexionadas, las manos semiabiertas apoyadas sobre los muslos y su rostro en alto apuntando hacia el Oeste-Suroeste. Luego de su entierro, en algún momento de los últimos siglos la elevada temperatura de una descarga eléctrica quemó parte de su rostro, cuello, hombros y brazos, como asimismo sus prendas y parte del ajuar que la acompañaba...
La Doncella
Esta joven mujer tenía unos quince años de edad. Estaba sentada con las piernas flexionadas y cruzadas, sus brazos apoyados sobre el vientre y su rostro mirando en dirección opuesta a la niña del rayo. Tiene un vestido o acsu de color marrón claro ajustado en la cintura por una faja con dibujos geométricos que combinan colores claros y oscuros con los bordes rojos. Sobre sus hombros lleva un manto o lliclla de color gris con guardas rojas, sostenida por un prendedor o tupu de plata a la altura del tórax. En su pecho, cerca del hombro derecho, tiene un conjunto de adornos colgantes de hueso y metal…
El Niño
Tenía siete años de edad. Estaba sentado sobre una túnica gris con las piernas flexionadas y su rostro -en dirección al sol naciente- apoyado sobre las rodillas. Un manto de color marrón y rojo cubría su cabeza y mitad del cuerpo. Como todos los hombres de la elite incaica llevaba cabello corto y un adorno de plumas blancas, sostenido por una honda de lana enrollada alrededor de la cabeza...
Santuarios de altura incaicos
En la década de 1920 la tumba de una niña ofrendada a las divinidades incas fue violentada. Su cuerpo y numerosos objetos del ajuar sufrieron las consecuencias del tráfico ilegal de bienes culturales. Trasladada a Buenos Aires y paulatinamente despojada de los elementos que la acompañaron, pasó por varios dueños durante ocho décadas. El conjunto se encuentra hoy alterado, este hecho sirve como lamentable ejemplo de las consecuencias que ocasiona la falta de conocimiento y el descuido para con
nuestro patrimonio cultural. Después de largos años de desamparo, la "Reina del Cerro", como la llamaban los pobladores calchaquíes, vuelve definitivamente a la provincia de Salta. Su presentación al público merece un tratamiento especial por tratarse de restos humanos y de objetos sagrados. Es nuestro cCompromiso, como institución titular de cultura, velar por su cuidado, estudio y comprensión; presentándola a toda la sociedad en un marco de profundo respeto. Luego de ocho décadas de vagar por distintas colecciones privadas la momia del Cerro Chuscha y su pequeño ajuar, vuelven a Salta gracias a la donación del Dr. Matteo Goretti. Por Decreto Nº 199-037166/06 la Provincia de Salta hace efectiva la voluntad del donante y suma a su patrimonio cultural este importante testimonio del mundo Inca…
Fuente de información: Museo de Arqueología de Alta Montaña.

















