Historia y Misterio
Ubicación
A 16 km. de La Quiaca se encuentra la localidad de Yavi, a la que se accede por la Ruta Provincial N° 5, que es asfaltada.
Vista de una Tormenta en Yavi
Descripción
El pueblo de Yavi es surcado por un río del mismo nombre, en las orillas crecen sauces dando al lugar un verde intenso en contraste con el paisaje desértico de la región. Sobre la ruta tradicional al Alto Perú, en 1647, instaló su residencia el encomendero Pedro Fernández de Ovando, quien en 1660 terminó la construcción de una magnífica iglesia consagrada a San Francisco de Asís que podemos admirar hoy.
Iglesia de Nuestra señora del Milagro y San Francisco:
Sus líneas arquitectónicas son sencillas y de gran belleza. El púlpito, los altares y retablos son realzados por una cubierta de oro a la hoja. Cuadros y notables esculturas fueron traídas desde Cuzco para su ornamentación y según una antigua descripción “tiene asimismo once ventanas, las diez de ellas de más de dos varas de alto y una de ancho que en lugar de vidrieras, las ocupan piezas de jaspe de cuatro dedos de grueso, transparentes como el cristal, traídos a mucha costa de más de 200 leguas, que dan claridad admirable a toda la iglesia” (sic).
La iglesia de Yavi es, sin duda, el edificio más destacado del pueblo y lo fue también aún en los tiempos de los marqueses de Tojo cuando su función era algo así como la de capilla palatina respecto de la Casa del Marqués, sede feudal de toda la Puna argentina y una cierta extensión de la actual Bolivia. Exteriormente es un edificio interesante por el notable juego volumétrico obtenido por la combinación de los volúmenes yuxtapuestos de la nave principal, la capilla de ánimas y la torre, unida esta última a las otras dos por dos muros de diferente altura que encierran un patio. Pero su más notable valor se encuentra en el interior, donde a primera vista nos encontramos con una estructura arquitectónica en la zona de muros de adobe que sostiene una estructura de troncos rústicos ensamblados en forma de artesa sobre los que descansa un cañizo que soporta la torta de barro (reemplazada hace poco por tejas modernas). Sin embargo, de inmediato percibimos que esa simplicidad constructiva no disimulada está como transfigurada por la excepcional riqueza de todo el equipamiento, ya en la entrada los herrajes de la puerta anticipan la ornamentación de la estructura de madera del coro, cuyas vigas y puntales incluyen tallas simplemente ornamentales o enriquecidas con cabecitas de querubines y bustos de indiátides. Unos pasos más hacia el interior, sobre la pared derecha, aparece el púlpito tallado en madera y dorado, no tan original como el de la catedral pero de factura más delicada. Casi enseguida se abre también a la derecha, la capilla de ánimas magníficamente rematada por un retablo en cuyo centro aparece un crucificado y a sus pies las tres Marías. Por último, la zona del presbiterio tiene a su izquierda el acceso a la sacristía, en la pared testera, el retablo con el altar mayor y el sagrario y a la derecha, el retablo de San José.
Todos los retablos se resuelven como planos ordenados por órdenes arquitectónicos en tres calles verticales con muy poco relieve, pero con una enorme riqueza ornamental en toda la superficie, que se mantiene cromáticamente uniforme por el dorado a la hoja, las cornisas, las columnas y los nichos con las imágenes añaden algo de relieve al conjunto. Sin embargo, ese escaso relieve y el dorado uniforme se alteran por el juego refinado otorgado por la iluminación natural que por medio de placas de alabastro colocadas en aberturas de las paredes laterales, arroja luz rasante de tono dorado anaranjado sobre los retablos.
En el centro del retablo de la Capilla de las Ánimas, la figura del crucificado se recorta contra una ventana de alabastro que ocupa el lugar central del retablo; una disposición similar se ha adoptado en la sacristía con un crucificado articulado colocado delante de la única ventana. Pero estos recursos lumínicos, dignos del mejor arte europeo del siglo XVIII, culminan en el dispositivo del sagrario, cuyo interior, abocinado en sus caras laterales y superior - cubiertas además por espejos - no tiene fondo opaco sino vidriado y, a través de ese vidrio, recibe el interior del sagrario la iluminación de una ventana de alabastro. En 1708, un sucesor encomendero obtiene de la corona española el título de Marqués de Tojo y Yavi, constituyendo el único marquesado que haya existido en Argentina. Los aposentos familiares, hoy denominados: Casa del Marqués, pueden ser visitados. En uno de sus salones funciona la completa biblioteca pública de Yavi con volúmenes de gran antigüedad. Los jardines de la casa fueron acondicionados para que funcione un camping sombreado con sauces y olmos siberianos. El último marqués de este linaje se sumó a la causa de la independencia. Yavi conoció el peso de los ejércitos, los combates durante la guerra de la Independencia y posteriormente la guerra contra la Confederación Peruano-Boliviana. Fue ocupada por Felipe Varela en 1867 y en 1873 fue epicentro del levantamiento de la población autóctona por la recuperación de las tierras.
Comentarios
melinnnna12Junes muy fea esa tormenta.
que mala, fue feo ver llover tanto?
esta alguien vivo?
por favor reeeeeeeespondannnnnn!!!!
suerte =)

















